Como reconocimiento a toda una vida de superación, probidad y esfuerzo, el pleno del Tribunal Superior de Justicia aprobó la designación como magistrado supernumerario de quien se desempeñara como juez cuarto en materia penal, Fernando Alberto Martínez Argáez, quien sustituirá al magistrado Cecilio Silván Olán.
En sesión de pleno, Martínez Argáez, quien hasta ahora era el único juez con grado de doctor en Derecho, protestó el cargo y ofreció desempeñarlo como parte de una doble responsabilidad. La primera, con la sociedad que demanda impartir justicia de manera apremiante para enfrentar las constantes agitaciones que ha sufrido por parte de la delincuencia.
Y la segunda, una responsabilidad con sus compañeros que confiaron en él para fungir como magistrado de la tercera sala penal, “y obsequiarme la mejor oportunidad para demostrar mi capacidad y compromiso, desempeñando mi papel con dignidad y entereza”.
Con 20 años de servicio en el Poder Judicial, Martínes Argáez inició como actuario en el juzgado tercero penal y posteriormente fungió como secretario del juzgado de Nacajuca, auxiliar de magistrado, secretario de estudio y cuenta con los magistrados Felícitas Suárez Castro y Nicolás Triano Rueda, juez mixto de Jonuta, Tenosique, Teapa y Huimanguillo y desde hace tres años, juez cuarto penal en el municipio de Centro.
“Mi compromiso es trabajar duro, en aras de beneficiar a la sociedad. Con sentido de responsabilidad, transparencia y probidad, para impartir una justicia de cara a la sociedad de Tabasco que tanto lo exige y tanto exige confianza en sus funcionarios públicos”, puntualizó.
A este respecto, el presidente del Poder Judicial, Rodolfo Campos Montejo observó que este voto de confianza compromete a Martínez Argáez ante sus compañeros y la sociedad. “Llegas con toda la legitimidad posible y el inquebrantable compromiso hacia esta institución”, comentó, al reconocer el valor del ex juez para enfrentar con las armas del Derecho a la delincuencia, “con los bolsillos vacíos y la conciencia tranquila”.
Has demostrado compromiso, responsabilidad y mística de trabajo, asentó al señalar que como juzgador mantenía uno de los más bajos índices de rezago en la tramitación de juicios y supo interpretar la política de conciliar los asuntos que no significaban delitos graves, para dar salidas alternas a los conflictos de la sociedad.
Campos Montejo estableció que el escrutinio de la gente es riguroso, terrible, y por ello la población mantiene una actitud de inconformidad ante las decisiones que considera no son las adecuadas por parte de sus autoridades.

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